lunes, 5 de mayo de 2008

Sesión 26: El Fin del Dominio Europeo

El año 1945 marcó el fin del dominio Europeo sobre el mundo. En el siglo XVI, los Europeos establecieron colonias alrededor del globo. Para el siglo XIX, habían convertido mucho del mundo en un Imperio Europeo. Sin embargo para 1945, tanto el poder y la auto-confianza con la cual los imperios mundiales de Europa habían sido construidos estaban completamente deshechos. Dos guerras mundiales y la salvajada de la Alemania Nazi redujo al continente a la segunda línea de potencias, y el poder real se trasladó a los Estados Unidos y la Unión Soviética. (Claro, fue irónico que estos dos estados fueran creados, en muchos sentidos, por Europa Occidental. Los Estados Unidos habían sido una colonia Británica, y Rusia se había vuelto una potencia Europea en gran parte gracias a los préstamos que Europa le hacía).
La nueva relación de poder creó una nueva rivalidad. Las dos superpotencias dividieron al mundo entre ellas, compitiendo por cada ventaja posible, ya fuera en política, economía, ciencia, o incluso deporte. Esta competencia estaba regulada sin embargo, en una manera en la cual los conflictos Europeos nunca habían estado. Primero, solamente había dos superpotencias. Cada una veía a la otra con recelo; cada una tenía el poder de aniquilar a la otra. Los Estados Unidos se volvieron el primer y único país en utilizar armas nucleares en guerra, cuando obliteró a Hiroshima y Nagasaki en el verano de 1945. La Unión Soviética explotó su primera arma nuclear en 1949, y en 1959, se volvió el primer país en lanzar un satélite, llamado Sputnik, al espacio. El lanzamiento del Sputnik anunció el arribo de un nuevo mundo, ya que desde ese momento tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos fueron capaces de poner armas nucleares en misiles que podían lanzarse a cualquier punto del globo terráqueo. El mundo pronto se engancho en una nueva visión estratégica llamada M.A.D. o Destrucción Mutua Asegurada (Mutual Assured Destruction). También llamado “el balance del terror”, la teoría era que el arsenal nuclear de cada lado vigilaba al otro, con el resultado que ambos lados ahora tenían que ser cautelosos en asuntos de seguridad. Aunque la competencia entre la Unión Soviética y los Estados Unidos era brava, la necesidad de seguridad de ambos lados aseguraba su cooperación mínima en una nueva institución internacional, las Naciones Unidas. Creada en 1945 por el Tratado de San Francisco, la Organización de las Naciones Unidas se suponía que debía solucionar las debilidades que habían sido tan obvias en la Liga de las Naciones. Donde la Liga no tenía ningún poder para hacer cumplir sus decisiones, la Organización de las Naciones Unidas tenía un Consejo de Seguridad que podía utilizar la fuerza para mantener la paz. Las lecciones de Munich habían sido bien aprendidas. El Consejo de Seguridad originalmente tenía 11 miembros, cinco de los cuales eran permanentes. (Desde 1965, el consejo tiene 15 miembros). Los miembros permanentes—los Estados Unidos, la Unión Soviética, China, Francia y Gran Bretaña—cada uno tenía un veto en el consejo. Los otros miembros son elegidos para el consejo por un periodo de dos años. Con dos superpotencias dentro del Consejo de Seguridad, estaba virtualmente asegurado que ninguna amenaza fundamental a acuerdos de post-guerra surgiera. Así, el balance entre los Estados Unidos y la Unión Soviética era esencial para mantener a los poderes revisionistas en línea. La situación de la post-guerra nos deja con una paradoja fundamental: ambos lados competían arduamente consigo mismos, mientras que también necesitaban el uno del otro para mantener las reglas del juego. Podemos entender las reglas generales al considerar a Polonia y Alemania. Para los Soviéticos el destino de Polonia no era negociable. Los Soviéticos no nada más habían librado al país, pero también era este una ruta histórica de invasión hacia el corazón Ruso. Tanto Napoleón como Hitler habían atravesado Polonia para golpear profundamente a Rusia, con el ataque más reciente dejando 20 millones de muertos. Por su parte, los Estados Unidos también tenían un interés histórico en Polonia. Woodrow Wilson había insistido en una Polonia independiente después de la Primera Guerra Mundial, y el país estaba conformado tanto de territorios Polacos como Alemanes. Los Estados Unidos también tenía muchos inmigrantes Polacos, que estaban profundamente preocupados del destino de su tierra natal. Más aún, al nivel de la política pública, una Polonia democrática era menos susceptible de seguir órdenes Soviéticas. Así, tanto la situación histórica general como las realidades estratégicas garantizaban que ambos lados entraran en conflicto.
En ningún otro país fue el conflicto de las superpotencias escrito más indeleblemente que en Alemania. Alemania había invadido la Unión Soviética y el gobierno Comunista estaba determinado en prevenir otro ataque del mismo tipo. Una ocupación Soviética de largo plazo era por eso, inevitable. Estados Unidos, por su parte, estaba harto de entrar a Europa para terminar las guerras de Europa y quería asegurarse de que Alemania se volviera un estado estable, próspero, democrático y pacífico. (Se creía, claro esta, que estas cosas venían juntas). También era conveniente desde el punto de vista Americano que una Alemania democrática era menos probable de seguir órdenes Soviéticas. Sobre todo, tanto las preocupaciones ideológicas como de seguridad garantizaban una partición general de Europa y específicamente de Alemania. Sin embargo irónicamente, la partición exacerbada esta tensión básica. Las dos superpotencias se veían con suspicacia desde sus respectivas posiciones en la frontera, cada una esperando un ataque sorpresa de la otra. El hecho que los dos lados tenían armas nucleares después de 1950 tan sólo intensificó esta suspicacia mutua.
Tomando este contexto en cuenta podemos empezar a considerar la naturaleza y la historia de la Guerra Fría. El problema básico de la Guerra Fría fue su status como un juego de suma cero. La Unión Soviética y los Estados Unidos tenían pocos intereses en común, fuera de derrocar a la Alemania Nazi. Después del Día V-E, dos países con sistemas económicos radicalmente diferentes, sistemas políticos, y preocupaciones de seguridad, ahora se confrontaban. Europa estaba dividida a la mitad, con la Unión Soviética construyendo una serie de estados cliente en el este. Aún así, aunque hubo muchas crisis después de 1945 entre las dos potencias, ninguna de ellas degeneró en guerra, ya que se trató de utilizar armas que no dieran signo de hostilidad abierta. Por ejemplo, en 1947 el deseo de los Soviéticos de absoluta seguridad los llevó a apoyar las insurgencias en Grecia y Turquía, y los Estados Unidos comenzaron a enviar dinero a ambos gobiernos. En 1948 hubo un golpe de estado patrocinado por los Soviéticos en Checoslovaquia, que puso a este país firmemente detrás de la cortina de hierro. También en 1948, la Unión Soviética bloqueó el acceso a Berlín del Occidental. Estas tácticas de mano pesada desesperaban a Europa Occidental, lo que dio pie al desarrollo de alianzas de mutua defensa como la NATO y el Pacto de Varsovia.
Así que, ¿quién tiene la culpa de esta situación? Ha estado de moda por algún tiempo entre los académicos de Europa y de Estados Unidos echarle la culpa al otro con confianza. Los académicos de izquierda claman que los Estados Unidos tenía la culpa. Los académicos de derecha les echan la culpa a los Soviéticos. Los argumentos entre los dos lados pueden ser muy divertidos. Sin embargo como fue el caso con nuestra discusión de la Primera Guerra Mundial, la culpa no tiene ninguna utilidad, ya que oscurece el rol fundamental del interés nacional en el comportamiento de todos los estados. Amigos y enemigos son determinados por la situación estratégica. Había, por ejemplo, fuertes tensiones entre todos los aliados durante y después de la guerra. Gran Bretaña y Francia tenían ambos intereses diferentes a los de Estados Unidos y la Unión Soviética, lo que creó problemas hasta el final de la Guerra Fría. La situación era, claro esta, peor entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, quienes casi no tenían intereses comunes antes de la guerra; solo fue la Alemania Nazi lo que los unió, y después de la derroca de Alemania, no había ninguna visión común que uniera a los dos lados.
Habiendo establecido el contexto general, ahora consideraré el problema de la Guerra Fría entre dos conflictos, la Guerra Fría en Alemania y la guerra “caliente” en Corea, ya que estos dos eventos arrojan luz no tan sólo en la situación básica que ya he descrito, pero también apuntan a las tensiones que afectaron la política mundial desde los sesentas hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991.
Alemania era un problema incluso después de derrocada, por la destrucción y dislocación tan tremenda de la guerra. Inicialmente, los problemas eran principalmente prácticos. ¿Cómo era posible manejar un área tan profundamente devastada? Las ciudades grandes de Alemania estaban casi completamente destruidas. En el caso de Dresden, por ejemplo, que había sido una de las ciudades más bellas de Europa antes de la guerra, el 95% de sus edificios estaban casi o completamente destruidos. Siete millones de Alemanes también murieron en la guerra, con el todo el 25% de la generación que había nacido en 1924 asesinada. Sin hombres jóvenes ¿cómo se podía reconstruir al país? Había también un problema masivo de refugiados, ya que 10 millones de Alemanes fueron enviados de Alemania a Checoslovaquia, Polonia, Rumania, y Rusia. Y luego también había millones de refugiados no-Alemanes, muchos de ellos Judíos, quienes los Aliados habían puesto en campos en Alemania para que su caso fuera procesado. Los refugiados judíos muchas veces querían ir a los Estados Unidos, aunque los Americanos no los querían recibir. Y mandarlos a Israel era un problema que era mejor posponer, ya que otras cuestiones que tenían que ser resueltas antes. ¿Dónde vivirían estas gentes? ¿De qué comerían? (En una de las muchas ironías de la historia, muchos de los refugiados Judíos se establecieron en Alemania, porque inicialmente no les fue permitido dejar el país). En pocas palabras, Alemania se había vuelto el problema de los aliados victoriosos.
El problema de derrocar a Alemania se convirtió en el problema de ocuparla. Tropas Soviéticas, Americanas, Británicas, y Francesas dividieron lo que quedaba de Alemania en cuatro zonas de ocupación. La división había sido planeada durante una serie de conferencias que los Aliados sostuvieron durante la guerra, y las varias negociaciones apuntan directamente a la Guerra Fría. En Enero 14 de 1943 Franklin Delano Roosevelt y Winston Churcill se reunieron en Casablanca y anunciaron la política Aliada de capitulación (rendición) incondicional. Esta guerra no iba a terminar como la pasada. En Octubre de 1943, los ministros de relaciones exteriores de varios Aliados se reunieron para discutir el destino de Austria, el cual decidieron que permanecería como estado independiente. También anunciaron que una Comisión Consejera sería establecida para coordinar las políticas de la post-guerra y para enjuiciar a los criminales de guerra. En Noviembre y Diciembre de 1943 Roosevelt, Churchill, y Josef Stalin se reunieron en Teherán, donde acordaron el futuro de las fronteras de Polonia, con la llamada Línea Curzon marcando la frontera entre Polonia y la Unión Soviética, y la Línea Oder-Neisse la nueva frontera entre Alemania y Polonia. (Polonia, como resultado, se movió 200 millas al oeste.) En Enero de 1944, la Comisión Consejera decidió en tres zonas de ocupación de la post-guerra.
En Febrero de 1945, otra conferencia fue establecida en Yalta que esencialmente finalizó el escenario de la post-guerra. Stalin, Churchill y Roosevelt acordaron que Polonia quedaría bajo dominación Soviética. Algunas personas, después, argumentaron que Roosevelt y Churchill traicionó a Polonia. Este cargo es injusto, ya que no era posible otro resultado. Los Soviéticos tenían tropas en Polonia, y este hecho no iba a cambiar. También fue acordado en la conferencia que Alemania sería partida, aunque un consejo Aliado fue establecido para manejar la ocupación. Los Aliados pidieron que una zona Francesa fuera añadida, pero los Soviéticos rechazaron la petición, ya que no creían que los Franceses se la merecían. Sin embargo la zona de ocupación Francesa fue hecha de las zonas Británicas y Americanas existentes. Fue acordado que Berlín sería administrado conjuntamente por los Aliados. Además, también fue acordado que a todas las poblaciones liberadas les sería permitido escoger sus propios gobiernos. Esto fue claro, un chiste, ya que la Unión Soviética no iba a permitir elecciones en cualquier país que considerara esencial para su seguridad.
La Conferencia de Yalta estableció el escenario para la última conferencia de la post-guerra, aunque para ese entonces los principales jugadores políticos habían cambiado. En Abril 12 de 1945, el Presidente Roosevelt murió y fue sucedido por su Vicepresidente Harry S. Truman. (La “S” no significaba nada. A Truman nunca le dieron un segundo nombre, y añadió la inicial, porque pensó que hacía sonar mejor su nombre). En Julio de 1945, Clement Attlee se volvió el Primer Ministro de Inglaterra, después de que los Ingleses hicieron de su partido Laborista el de mayoría en el parlamento. Así, cuando las tres potencias más importantes se reunieron en Potsdam en Julio 17 hasta Agosto 2 de 1945, tan solo Stalin era de los negociadores originales. Sin embargo ahora, los problemas de la post-guerra en la divergencia de intereses se avecinaban. El acuerdo de Potsdam representaba nada más que el más mínimo consenso que se podía lograr bajo estas circunstancias. Fue acordado que Alemania sería considerada una unidad económica, y que la Comisión del Control Aliado supervisaría los gobiernos futuros Alemanes. Estos puntos no tenían ningún sentido, claro esta, ya que su aplicación dependía de quiénes fueran las tropas que estaban en control. La única política en la que todos estaban de acuerdo fue el trazo final de la línea Oder-Neisse y la remoción permanente de los Alemanes en Europa del Este. Aún así, estas cosas hubieran pasado de todos modos, ya que los Soviéticos controlaban el Este y no tenían ningún deseo de impulsar la insurgencia. (Los Soviéticos también tenían viejas comunidades Alemanes que vivían en el Volga. Estos Alemanes “Volga” habían llegado a Rusia en el siglo XVIII bajo la invitación de Catalina II. Ya no tenían una conexión fuerte a la cultura Alemana, y de hecho, ya no hablaban Alemán, pero los Soviéticos los mandaron a Siberia de todos modos).
Los Estados Unidos y la Unión Soviética tenían pocos intereses mutuos, y por esto el acuerdo de la post-guerra fue tan mínimo. Para entender las diferencias entre las dos potencias, debemos ver atrás al verano de 1945, cuando las realidades de la Guerra Fría primero aparecieron. En Agosto 6 y 9, los Estados Unidos utilizó armas nucleares en las ciudades Japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Las bombas atómicas utilizadas en estos ataques fueron el resultado directo del Proyecto Manhattan, un programa de investigación súper secreto llevado a cabo por el físico Americano J. Robert Oppenheimer. (Irónicamente quizás, el padre de Oppenheimer era un inmigrante Alemán, y de hecho Robert había recibido su doctorado en física en la Universidad de Göttingen). El Proyecto Manhattan comenzó oficialmente en 1942, pero sus orígenes databan de 1939, cuando el físico Alemán Judío emigrado Alberto Einstein le advirtió al Presidente Roosevelt que la física Alemana estaba lo suficientemente avanzada para construir un arma nuclear. Stalin se enteró del programa en 1943, gracias a su red de espías en Estados Unidos. En respuesta, él también invirtió considerables recursos en un programa de investigación atómica, y cuando los Soviéticos explotaron su primera bomba atómica en 1949, el peligro de que un lado pudiera aniquilar al otro se volvió el problema central de la competencia entre las dos superpotencias.
Las bases intelectuales de la Guerra Fría fueron construidas entre 1946 y 1947. Durante este tiempo, ambos lados lograron extender su control político a través de cuanto les fue posible de Europa. Esta competencia por influencia convenció a ambos lados que el otro era el enemigo, y en 1946, tanto Truman como Stalin dieron discursos fuertes que establecieron la incompatibilidad mutua de sus respectivos sistemas. El siguiente año, la Unión Soviética estableció una serie de estados satélite militarizados, cuya existencia preocupó a los Estados Unidos y a otras potencias Occidentales. Las reacciones en occidente fueron severas. En Marzo de 1946, por ejemplo, el ex Primer Ministro Winston Churchill dio su famoso Discurso de la “Cortina de Hierro” en los Estados Unidos, en el cual argumentaba que la Unión Soviética había establecido su hegemonía sobre Europa del Este dejando caer una “Cortina de Hierro” que se extendía desde Stettin a Trieste. En los Estados Unidos la reacción clave fue el llamado “Telegrama Largo”, un reporte de 8’000 palabras escrito por George Kennan, un diplomático Americano que trabajaba en Moscú. Kennan argumentaba en esta nota que los Soviéticos tan solo entendían la fuerza y que la única manera de combatirlos era con una fuerza igual a su punto de expansión. Las ideas de Kennan dieron lugar a la política de “contención”, que fue fundamental para la política exterior Americana hasta 1991. La idea era que los Estados Unidos utilizarían dinero y tropas hasta cualquier punto que los Soviéticos se expandieran. Los Estados Unidos no atacarían la Unión Soviética pero combatiría el esparcimiento de su influencia punto por punto.
La primera política que claramente emergió de la Contención fue la llamada Doctrina Truman, que hacía el llamado a los Estados Unidos para que apoyara cualquier gobierno que fuera amenazado por el Comunismo. En Marzo 12 de 1947, el Presidente Truman ofreció a los gobiernos de Grecia y Turquía más de $400 millones en ayuda para prevenir que el Comunismo se extendiera hasta allí. Grecia había estado luchando desde 1944 en contra de una insurgencia Comunista que sacaba sus recursos de Yugoslavia, mientras que el gobierno Turco había estado bajo presión de actividad Soviética en el Mediterráneo. La ayuda masiva evito que ambos gobiernos cayeran, y así el dinero sería el arma más significativa de los Estados Unidos. La siguiente gran política que emergió de la Contención fue el Plan Marshall. En Junio 5 de 1947, el Secretario de Estado George C. Marshall dio un discurso en la Universidad de Harvard que describía un plan masivo de ayuda exterior para Europa. Todas las naciones de Europa, incluida la Unión Soviética y sus estados satélites, estaban invitadas a solicitar fondos. Al final, los Estados Unidos sacaron $13 billones de dólares durante los siguientes cuatro años para el esfuerzo de reconstrucción Europa, y el resultado fue una recuperación económica poderosa en occidente, ya que en 1951 el output industrial en Europa había llegado a sus niveles de la preguerra. Las cosas eran diferentes en el este, donde la Unión Soviética se rehusó a solicitar los fondos y prohibió a sus estados satélites de hacerlo también. Veía tanto el Plan Marshall como la Doctrina Truman como planes capitalistas para interferir en su zona de autoridad. Los Soviéticos respondieron en Enero de 1949 fundando un programa de desarrollo económico llamado Comecon, al cual tenían que pertenecer todos sus satélites.
Las actitudes Americanas hacia los Soviéticos eran no menos paranoicas, lo que aceleró la división entre los dos. El golpe Comunista en Checoslovaquia en 1948 y la declaración hecha por Mao Zedong de un estado Comunista Chino en Octubre 1 de 1949, transformó la preocupación de los Estados Unidos en paranoia, y esto tuvo efectos en Europa, ya que aceleró la política Americana de crear un estado Alemán separado. Ya en Enero 1 de 1948, las Naciones Unidas y los Estados Unidos unieron sus dos zonas de ocupación en una unidad económica, dándole a la nueva entidad el nombre pegajoso de Bizonia. En marzo los Franceses unieron su zona a Bizonia, y los Alemanes recibieron el control de la administración diaria. Para Junio de 1948, los Aliados estaban comenzando a hablar de una Alemania Occidental independiente, y este estado fue esencialmente creado en Junio 18 de 1948 con la expedición de la nueva moneda, el Marco Alemán. La economía moribunda Alemana de la post-guerra volvió a la vida casi inmediatamente, un momento que marcó el comienzo de una recuperación económica de casi dos décadas. Sin embargo la creación del Marco Alemán fue una clara violación al acuerdo hecho durante la guerra de tratar Alemania como una unidad económica. La Unión Soviética respondió tratando de echar a los Aliados fuera de Berlín y en Junio 24 anunció que la administración de los cuatro poderes había terminado. Un bloqueo de Berlín del Oeste era el siguiente paso lógico. Además, los Soviéticos se salieron de la Comisión de Berlín y no regresaron sino hasta después de que el Muro de Berlín cayó en 1989.
Los poderes occidentales se rehusaron a salir de Berlín, y una situación incómoda de no-guerra siguió. Los Estados Unidos no podían salir de Berlín con la ayuda del ejército, ya que los Soviéticos tenían diecisiete divisiones en Europa del Este y Estados Unidos cuatro. (Durante el bloqueo los Soviéticos aumentarían la fuerza de sus tropas a cuarenta divisiones. Los Estados Unidos incrementaron su compromiso a ocho, y añadieron tres escuadrones bomberos). Se ideó mandarle provisiones a la ciudad a través de aviones. En Julio 1 de 1948, los Estados Unidos y la Gran Bretaña se comprometieron a alimentar a la ciudad a través del aire. Berlín necesitaba alrededor de 4’500 toneladas de comida al día para sobrevivir. Ese Julio los Aliados enviaron un promedio de 2’226 toneladas de comida por día. En Agosto el promedio incrementó a 3’830 toneladas. La competencia era una prueba de voluntades, y los Estados Unidos ganaron mostrando su resolución y valor Americano tradicional. Para impresionar a los Soviéticos y mostrarles qué tan serios eran, los Americanos planearon y ejecutaron un “Desfile de Pascua” especial en Abril de 1949. Desde el sábado a medio día hasta el Domingo de Pascua hasta el medio día los aviones Americanos volaron 13’000 toneladas de provisiones a Berlín y se aseguraron que los Soviéticos se enteraran de ello. Este show de voluntad occidental y un embargo de los Aliados en productos de Europa del Este hicieron que el bloqueo terminara en Mayo 12 de 1949. La división de Alemania de la post-guerra quedaría así por los siguientes cuarenta años. Las tensiones de la post-guerra, mutuas provocaciones, y una paranoia creciente extendió la división entre Estados Unidos y la Unión Soviética a través del resto de Europa. El resultado fue la creación de dos nuevas alianzas defensivas, cada una liderada por una superpotencia. En Abril 4 de 1949, los Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Dinamarca, Noruega, Portugal, Islandia, los Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica, y Francia fundaron la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que sostenía que “un ataque armado hacía uno sería visto como un ataque armado hacia todos”. Alemania del Oeste, Grecia, y Turquía se unieron a la alianza más tarde. Los estados del este respondieron en Mayo 1 de 1955, con el Pacto de Varsovia, que organizaba una defensa común en contra del Oeste. El tratado incluía la República Popular de Albania, la República Popular de Bulgaria, la República Popular de Hungría, la República Popular de Alemania, la República Popular de Polonia, la República Popular de Rumania, las Repúblicas Socialistas de la Unión Soviética, y la República Checoslovaca. Estas dos alianzas se enfrentaron en Europa hasta que el Pacto de Varsovia fue disuelto en 1991. La OTAN continúa existiendo, aunque su papel en el mundo no está del todo claro.
La división de Europa en alianzas mutuamente hostiles era paralela a la división de Alemania. Una no puede ser entendida sin la otra. En Alemania, los años de 1945 a 1949 vieron una reconstrucción lenta del sistema de partidos políticos que alguna vez había sido destruido por la era Nazi. En 1946, la Unión Cristiana Democrática (CDU) fue fundada. El Partido Democrático Libre (FDP) apareció en 1948. Mientras tanto, el Partido Social Democrático de Alemania (SPD), y el Partido Comunista de Alemania (KPD) regresaron del exilio. En Mayo 23 de 1949, los partidos Alemanes Occidentales se reunieron en una conferencia para promulgar la Ley Orgánica Alemana (Grundgesetz), y en Septiembre 15 de 1949, Konrad Adenauer del Partido Comunista de Alemania fue elegido como el primer canciller de la post guerra. Este nuevo estado rápidamente ganó la legitimidad internacional al estar atado al occidente. En 1950, se volvió una parte de la Comunidad del Acero y del Hierro Europea, el ancestro de la Unión Europea de hoy. En 1952, se unió a la Comunidad de Defensa Comunitaria, que era el antecedente del NATO. En 1954, Alemania del este se declaró un estado soberano llamado la República Federal de Alemania.
Acompañando estos cambios políticos ocurrió un gran reavive económico. En 1955, el Producto Interno Bruto de la República Federal de Alemania excedía el de toda Alemania en 1936. Los salarios reales promedio ya habían alcanzado sus niveles de preguerra en 1950. Ese año, la tasa de crecimiento industrial de Alemania fue de 25%. En 1951, seguía siendo de un impresionante 18%. Para 1960, la producción total industrial era 25 veces más de lo que había sido en 1950. Para 1962, el comercio exterior total de Alemania era de $25.4 billones, que figuraba como el segundo en el mundo. Este tremendo incremento en la producción se debía a unas cuantas razones. Primero, el Plan Marshall le dio a Alemania $4 billones, que fueron utilizados para reconstruir su devastada infraestructura. Segundo, la Guerra de Corea (1950-53) incrementó la demanda de productos Alemanes. Tercero, la guerra no había destruido completamente la planta industrial de Alemania, ya que mucha de ella había sido movida al subterráneo. Finalmente, los diez millones de refugiados fueron inmediatamente absorbidos a una economía que desesperadamente necesitaba trabajadores, lo que ayudaba a mantener los costos del trabajo bajos. Cuando Konrad Adenauer resignó en 1963, Alemania era un país estable, próspero y democrático.
La historia de Alemania del Este fue muy diferente. Los partidos políticos libres no eran bienvenidos allí. En Abril 21 de 1946, el KPD y el SPD se vieron obligados a unirse al Partido Unido Socialista de Alemania (SED), un partido que existía tan sólo para seguir órdenes Soviéticas. A otros partidos se les permitió existir, pero sufrieron constantes hostigamientos. En Octubre 7 de 1949, la República Democrática de Alemania (GDR) fue fundada en respuesta directa al nacimiento de un estado Alemán en el Oeste. Otra dictadura había aparecido en tierra Alemana. Sin embargo y a pesar de todas sus limitaciones políticas, la nueva GDR era la joya del Bloque Soviético. Alemania del Este tenía una fuerte tradición industrial, y su óptica y armamento era siempre el mejor del este. Aún así, la economía de Alemania del este tenía severas discapacidades. Primero, los Soviéticos se pasaron los primeros años después de la guerra removiendo todo el equipo industrial que no había sido dañado. Distinta de su estado hermano, Alemania del Este realmente tuvo que empezar desde cero. Segundo, a la GDR no le fue permitido aceptar fondos del Plan Marshall, lo que alentó la recuperación futura. Finalmente, la economía de Alemania del Este permaneció centralizada y planeada por el estado. Como resultado, en 1960, la economía de Alemania del Este estaba rezagada en comparación con la FRG, tanto en riqueza como en productividad en general. Para 1989, la economía de Alemania del Este ya no pertenecía al primer mundo.
Este cuadro que acabo de pintar de la historia Alemana es uno de estabilidad general dentro de un conflicto de superpotencias. Aunque ambos lados sospechaban el uno del otro, tenían más que ganar evitando la guerra que empezando una. Esta nueva situación ayudó a Alemania evitar otra guerra, pero también cambió las áreas de competencia entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, especialmente a Asia. En 1950 por ejemplo, el conflicto que todo mundo temía que empezara en Europa estalló en el otro lado del mundo en Corea, cuando Corea del Norte lanzó un ataque no provocado en Corea del Sur. Corea había sido víctima de una invasión y ocupación brutal Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra, los Aliados acordaron que Corea sería liberada, y que elecciones en toda la península serían sostenidas. Esto nunca pasó, ya que los Soviéticos ocuparon el Norte y establecieron un estado títere no-democrático. En Agosto 10 de 1945, los Estados Unidos unilateralmente decidieron hacer del sur un estado independiente con su capital en Seúl. Este acontecimiento irritó a los Soviéticos, a los Chinos—que recientemente se habían vuelto Comunistas—y el gobierno Comunista en el Norte. En Junio 25 de 1959, el Norte Comunista sorprendió al mundo al invadir el sur capitalista, calculando que nadie en el mundo haría nada en respuesta a su ataque. Sin embargo al hacerlo, los Coreanos del Norte sorprendieron sus patrocinadores Soviéticos y Chinos, y esto creó una apertura para el oeste. (Hay evidencia de que Josef Stalin sabía del plan de invasión y de que lo aprobó, pero no sabía que sería lanzado tan pronto.)
En Junio 27 de 1950, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hizo un llamado para parar el fuego y pidió que sus estados miembros asistieran al sur beligerante. Aquí fue donde el secreto del Norte costó muy caro, ya que los Soviéticos estaban a punto de boicotear las reuniones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para protestar en contra de la exclusión de China continental de las Naciones Unidas. Taiwán había estado ocupando el asiento de China, desde la revolución. Así, cuando el Consejo de Seguridad llamó a votación, los Soviéticos no estaban allí para vetar la decisión. Este error nunca sería repetido. De todos modos, ese mismo día, el Presidente Truman ordenó que las fuerzas de los Estados Unidos fueran a Corea. Junto con unas cuantas fuerzas de los aliados, las fuerzas de los Estados Unidos hicieron que el ejército del Norte se retrajera no sólo hasta el paralelo 38, sino también a la frontera de Corea del Norte con China. Sin embargo, mientras que las fuerzas Americanas avanzaban al Río Yalu, la frontera entre Corea del Norte y China, China se vio obligada a responder. En Octubre 26 de 1950, las fuerzas Chinas cruzaron la cuenca del Río Yalu, y con ayuda militar de los Soviéticos, empujaron a los americanos de nuevo al paralelo 38.
Después de tres años de lucha y tres millones de muertes—incluyendo 140’000 Americanos—la guerra terminó con el estatus quo de la preguerra siendo estrictamente vigilado. Aún así, aunque nada fundamental había cambiado en Corea, la guerra tuvo efectos mundiales. Ya que tanto la Unión Soviética como la China Comunista estaban asociadas con esta guerra, el Comunismo fue comenzado a verse por muchos estados como una amenaza mundial. Sus efectos fueron dramáticos. Primero, la Guerra de Corea y la Crisis de Berlín convenció a muchos Europeos que la única manera de que la OTAN podía enfrentarse a la Unión Soviética era si Alemania se rearmaba. Dado el comportamiento reciente de Alemania, este comportamiento representaba un cambio conceptual drástico. Sin embargo para 1955, Alemania ya tenía su primer ejército de la post guerra y era miembro de la OTAN. Segundo, el miedo de la agresión Comunista hizo que muchos estados buscaran acuerdos de seguridad colectiva con los Estados Unidos que estaban modelados en el acuerdo de la OTAN. En Septiembre 1 de 1951, los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda firmaron el pacto ANZUS, que comprometía a cada uno en la defensa de los otros. El pacto se sostuvo hasta 1986, cuando la oposición a armas nucleares en Nueva Zelanda obligó a los Estados Unidos a suspender sus responsabilidades del tratado hacia este estado. En Septiembre 8 de 1954, la SEATO (Tratado de Defensa Colectiva del Sudeste Asiático) fue formada. Este tratado comprometía a los Estados Unidos a acuerdos de seguridad colectiva con Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Pakistán, la República de las Filipinas, y Tailandia. Pakistán se retiró de la organización en 1968. Francia dejó de dar apoyo financiero en 1975, y la organización terminó operaciones formalmente en 1977. En Febrero 4 de 1955, se formo lo que sería conocido como CENTO (Organización del Tratado Central). Su historia es complicada. Originalmente estaba compuesta de Gran Bretaña, Turquía, Irán, Pakistán, e Irak. En 1956, los Estados Unidos se volvieron un miembro asociado. En 1958 Irán se retiró del grupo después de sufrir un golpe, y las oficinas centrales del grupo fueron trasladadas a Ankara. Se volvió inactiva después de que Turquía, Pakistán, e Irán se retiraron de la organización en 1979.
Al final de los 1950s, la Guerra Fría estaba en su apogeo. Dos superpotencias con armas nucleares competían por influencia, adquiriendo aliados como mejor podían para prevenir al otro lado de llegarles. Mucho del mundo se comprometió en alianzas de tratado que hicieron el mundo de la post guerra más rígido y tenso que nunca, y el mundo se encontró a si mismo en una situación que recordaba los acuerdos anteriores a la Primera Guerra Mundial en Europa. Todo lo que se hubiera necesitado para encender otra Gran Guerra hubiera sido un acto fútil de estupidez en alguna parte olvidada del mundo. Como veremos en la conferencia acerca del fin de la Guerra Fría, hubo muchos actos fútiles de estupidez, pero ninguno de ellos llevó a la guerra. Que esto nunca ocurrió probablemente se debió al “balance del terror” que los arsenales nucleares de las superpotencias creaban. Ningún lado tenía ningún incentivo para tratar de hacer cambios fuertes en el orden de seguridad mundial, ya que el otro día siempre podía hacer volar al mundo en respuesta. Esta situación constriñó a ambos poderes, pero también garantizó que su gran juego de poder fuera jugado en lugares menos desarrollados del mundo. Los resultados no llevaron a una conflagración general, pero con frecuencia había desastres sangrientos en los cuales la gente estaba de hecho involucrada.